EL PODER DE LAS SENSACIONES

Siempre me gusta bromear diciendo que llevo calzándome las zapatillas desde que al running se le llamaba simplemente correr. Con frecuencia ni una sola alma se cruzaba en mi camino, pero eso nunca fue razón para no disfrutar del momento, para excusarme en la tristeza de la soledad o en la pereza del esfuerzo. Y es que esta actividad siempre tuvo el encanto de ser para mí un refugio de percepciones, mas allá de un arma social o una moda.

Porque no sé si os lo he dicho, … pero me encanta saborear cada una de las sensaciones que me trasmite, … y las más intensas, sin duda, me invaden cuando llueve.

Viene a mi memoria esa noche de domingo, de un invierno cualquiera, cuando estando acomodado en el sillón, comenzó a diluviar como hacía tiempo no recordaba. Para mi este detalle del azar es suficiente para modificar lo planificado y disfrutar del momento. Recuerdo la cara de las únicas dos personas que se atrevieron a estar en al calle ante semejante aguacero, y que señalaban estupefactas la osadía de mi pequeña locura.

Pero es que no hay nada como sentir como el agua empapa tu cuerpo, como te sube el pulso, charco tras charco, a la vez que el aire fresco se corta en tu cara, … respiración profunda, … sensación de libertad.

 

Puede que esta rareza me venga de muy atrás, de mis vivencias de otra época, … pero yo diría que no es lo mismo correr en la ciudad, que en el campo, o a la orilla del mar, …. cambiar el sonido del asfalto por el de la arena o las olas, …. el de los coches, por el del viento o el agua, …. la textura del sol cuando está a punto de desaparecer difiere entre el relieve de los montes de Toledo, los árboles del parque del Oeste, o el horizonte de la costa de Cádiz, … aunque todo ello sea un punto de reencuentro para mi cuerpo, mente y alma.

Por todo, correr para mi es mucho más que hacer deporte, …. es olor a tierra mojada, atardeceres infinitos o sonidos armoniosos de la naturaleza, …. que me ayudan, durante un instante de tiempo, a abstraerme de la realidad para sentirme protagonista de mi propia fantasía, … de mi más añorado recuerdo.

Y a vosotros, ¿qué sensaciones os aporta el running?